¡Hola a todos!
Pues aquí estamos, a un mes vista de finalizar esta aventura americana que, al principio parecía tan eterna, y ahora me doy cuenta de que en breve acaba...
En fin, las sensaciones son extrañas. Porque recuerdas lo mal que lo pasaste al principio y lo mucho que durante esas primeras semanas anhelabas la llegada de el fin, y ahora, a un mes justo de ese momento, tengo una sensación de pena profunda por tener que despedirme de TODO lo que he descubierto en este país y de todas las personas a las que he conocido que van a estar conmigo para siempre. Las despedidas no son lo mío, de echo las odio con todas mis fuerzas, por eso cuando pienso en ese momento que está tan cerca, un gusanillo me recorre el estómago.
Pero bueno, lo cierto es que todo lo que empieza acaba y que todo llega a su fin. Ese será el fin de una etapa, más que enriquecedora para mí para toda mi vida. Pero bueno, no hablemos del futuro, hablemos del presente: después de mis vacaciones de Spring Break, mis amigos vinieron a visitarme a los USA, así que esta entrada va dedicada a ellos porque, aunque se me hizo cortísima su estancia, la verdad es que la aproveché al máximo pese a los trabajos, las clases y las obligaciones que me ataban al College ya que mis vacaciones fueron la semana anterior, y como consecuencia no coincidieron con la Semana Santa en España.
Pese a ello, pasamos unos días fenomenales y recargué muchísimo las pilas teniéndolos aquí y pudiendo compartir con ellos todo lo que he aprendido y el lugar en el que vivo y la gente con la que me relaciono durante mi día a día aquí en Amherst.
La próxima entrada de este blog será, por suerte o por desgracia, la entrada de la despedida.
Hasta el momento, os dejo un par de imágenes de esa visita tan agradable de Barcelona a los Estados Unidos. La primera imagen es en el Airtrain que nos trasladó desde el aeropuerto, porque les quise dar una sorpresa y fui a buscarles al JFK. Y, la segunda imagen es del grupo en lo alto del Empire State Building, tercera vez que subía, pero sin ningún problema, porque no me cansaré nunca de ver esas vistas de ensueño de los rascacielos de Manhattan.
¡¡Os mando a todos un saludo y un abrazo bien fuertes!!
María
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